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¿Quien Rayos Necesita Trigonometría, Cálculo y Física? ¡Yo Sólo Quiero ser Ingeniero..(!)

Escrito por Raúl Alvarez.

 

Copiando en el examen

Volviendo al Pasado

En honor a la verdad, yo siempre fui buen alumno desde que estaba en primer grado. Todavía recuerdo aquella vez en la escuela, poco después de los primeros exámenes; estaba en primer grado y tenía seis años, cuando un día Lunes llego a mi escuela temprano, entro al aula a dejar mi mochila en el pupitre y poco después detrás mío escucho la voz de la secretaria que me dice:

- Hijito, tu eres Raúl Alvarez?
Respondo asustado - Si señorita, yo soy...
- Ven, vamos un rato a la dirección, rápido.

Yo la sigo asustado, preocupado y temeroso; pues por experiencias anteriores, no mías sino de los niños más traviesos de la escuela, sabía que "la señorita" como llamábamos a la secretaria de la escuela nunca iba a buscar a los niños que se portaban bien para llevarlos a la dirección, sólo a los que se portaban mal y hacían travesuras.

Y ahí estaba yo, cruzando el patio de la escuela detrás de "la señorita" mientras veía al resto del alumnado de la escuela formándose en filas y por cursos como acostumbrábamos todos los Lunes a primera hora para cantar el Himno Nacional. Yo por mi parte, no exagero, caminaba temblando hacia la dirección pensando qué de malo había hecho; iba nada más y nada menos que a entrevistarme con el "señor director", aquel señor medio calvo, con chaqueta a cuadros, que usaba siempre la misma corbata color marrón y que ostentaba un llamativo mustacho que le cubría toda la boca. Los alumnos de cariño le decíamos "bigote de escoba".

... "la señorita" como llamábamos a la secretaria de la escuela nunca iba a buscar a los niños que se portaban bien para llevarlos a la dirección, sólo a los que se portaban mal y hacían travesuras.

Llego y entro a la oficina de la dirección de la escuela, ahí me esperaba el señor director "bigote de escoba" y con la mirada seria de siempre me mira por 3 segundos, luego me dice:

- ¿Tu eres Raúl Alvarez?
- Sí señor director, yo soy
- Andá y sacá el estandarte del depósito hijo - Me dice señalando al depósito interno que tenía en su oficina.
- Jah? - respondo confundido...

La secretaria se adelanta, abre la puerta del depósito y saca un pesado estandarte con un mástil de madera mara de 7 centímetros de diámetro, el cual me lo entrega en la manos. Mientras trataba de sostener semejante madera con mis pequeñas manos todavía recuerdo pensar:

"Seguro me están castigando por algo, pero yo no hice nada malo... ¿Que pasa si este mástil se me cae de las manos? Me van a castigar peor..! Pero ¿por qué? Yo no hice nada!!"

Salgo de la oficina de la dirección tratando de no golpear el marco de la puerta con el mástil, mientras la secretaria me apura y me instruye pararme delante del resto del alumnado, que para entonces ya estaba bien formado en filas y por cursos en el patio delante de la oficina del director, como era costumbre de todos los Lunes.

Yo me paro delante de la formación, estandarte en mano, pensando que estaba siendo castigado por algo, no sabía qué, mientras el resto de los alumnos en la formación me miraban fijamente como si yo fuera culpable de algo, lo cual aumentaba no sólo mi miedo y nerviosismo, sino también mi ansiedad y confusión. La secretaria se acerca nuevamente, corrige un poco mi postura y me dice al oído:

- Párate firme, agarra fuerte el estandarte y no hagas caer la bandera!

De pronto escucho sonar el acordeón del profesor de música que empieza a emanar las primeras notas de nuestro Himno Nacional: "Taaa tara tara taraaa ta taaaa!" y luego los alumnos a voz en cuello cantan:

- "Bolivianos, el hado propicio..."

Cuatro horas más tarde y después de terminada la jornada educativa me veo saliendo de la escuela todavía conmocionado y confundido; a la puerta de la escuela, a unos pocos metros veo a mi hermana mayor que como de costumbre venía a recogerme de la escuela. A los pocos minutos, mientras íbamos de retorno a casa en el colectivo le cuento con voz triste y casi llorando todo lo que me pasó... a lo cual ella responde con entusiasmo y alegría:

- Qué bien Raulito! felicidades! Eres el mejor alumno de la escuela!

¡¿Qué? ¿El mejor alumno de la escuela..?! Para mí recién algunas cosas empezaban a tomar sentido, mientras pensaba aliviado... ¿Y por qué no me dijeron éso desde el principio?

Volver al Futuro

Rebobinemos hacia adelante, once años después, estoy en último año de secundaria, ya no soy el primer alumno en mi institución educativa de secundaria (en Bolivia le decimos "colegio") pero todavía estoy entre los tres primeros. Lo más relevante para esta historia que recuerdo de esa época es lo ingenuamente confiado que era yo respecto a mi futuro y al mismo tiempo ignorante de la realidad de ciertas cosas, especialmente en lo referente a la carrera universitaria que iba yo a tomar. Sí, tenía muchas aspiraciones, incluso me entusiasmaba la posibilidad de salir a estudiar al exterior, pero para un muchacho de clase media baja como yo costearlo era imposible y ¿qué acerca de postular a una beca? Hasta donde recuerdo en ese entonces nadie daba becas para estudiar ingeniería electrónica, pero en retrospectiva incluso si hubieran habido becas disponibles ahora pienso que no me la hubieran dado, al menos no por excelencia académica, más adelante verán por qué.

Volver al Futuro, Parte II

Rebobinemos un año más hacia adelante, estoy finalizando el primer semestre de ingeniería electrónica en una universidad privada, gracias a un sacrificio económico enorme por parte de mi familia y mi desempeño del primer semestre es más o menos el siguiente:

  • Cálculo: 1.2 sobre 5
  • Física: 1.5 sobre 5
  • Química General: 2 sobre 5
  • Algebra: 1.7 sobre 5
  • Informática y Computación: 4 sobre 5

La nota de aprobación era 2.6 sobre 5. ¡Soy el peor alumno de la carrera..!

Al menos así me sentía yo, aunque realmente no era el único con tantas materias troncales reprobadas, sin embargo eso no me causaba ningún alivio. Recuerdo sentirme miserable, fracasado y confundido, no entendía lo que estaba pasando. Quizás para otro no hubiera sido tan grave y tan devastador como lo fue para mí; pero una vez más les digo, yo estaba acostumbrado a ser siempre el mejor o al menos uno de los mejores de la clase, por eso para mí esto fue un gran golpe, fue como si el mundo se terminara. Esta experiencia logró disminuir tremendamente mi confianza y autoestima, lo cual me afectó a lo largo de toda mi etapa como estudiante universitario e incluso creo que hasta ahora, años después, todavía me afecta un poco. Recuerdo en ese entonces sentirme tan desconcertado e inseguro de mi futuro, pues yo tenía muchos planes en relación a mi formación académica; como creo que a todos, sueños y aspiraciones no me faltaban, sin embargo carecía de lo más importante: Una adecuada educación preuniversitaria.

Un conocido dicho reza: "En tierra de ciegos el tuerto es rey" y me parece que este dicho me describe perfectamente, a mí y a otros estudiantes y profesionales también; porque finalmente todo depende de los estándares con los que califiquen nuestro desempeño, y en nuestro país esos estándares son "un poco" bajos por decir lo menos.

Bienvenido a la Realidad Tercermundista de Nuestra Educación Preuniversitaria

En cada ciudad y en cada país tradicionalmente siempre han existido instituciones educativas a nivel bachillerato con cierta tradición de excelencia educativa y todos saben que a los alumnos egresados de esas instituciones siempre les va bien en la universidad, en cambio con los alumnos de instituciones públicas o fiscales como les decimos en Bolivia, incluso con algunas instituciones de convenio internacional, la realidad es diferente (en honor a la verdad y para no seguir pecando de ingenuos, incluyamos también a la mayoría de las instituciones privadas de enseñanza).

Recuerdo que cuando cursaba mis últimos dos años de bachillerato, nuestro profesor de matemáticas era "tan buenito" que a veces cuando le rogábamos posponer la prueba, perdonar una tarea difícil o reducir la complejidad de los temas avanzados, él era tan bueno que nos hacía caso, lo recuerdo especialmente cuando llevábamos trigonometría (la palabra por sí sola causaba náuseas en la mayoría de los alumnos). No me malentiendan, él era un buen profesor, realmente muy competente, pero el AMBIENTE... a veces no se puede luchar contra el ambiente... el cual lo creamos todos: alumnos, profesores, padres de familia, autoridades educativas, etc. y el cual sin lugar a dudas es también profundamente afectado por las "costumbres" sociales y culturales, así como el desarrollo económico, o la falta de éste, en un país. En ese ambiente el alumno que estudia más es despreciado y el que trabaja menos y hace trampa es admirado, el docente más "consciente" y estricto es odiado y el que se va de "parranda" con sus alumnos es querido. Da la impresión de que las cosas están de cabeza, patas arriba.

"nuestro profesor de matemáticas era "tan buenito" que a veces cuando le rogábamos posponer la prueba, perdonar una tarea difícil o reducir la complejidad de los temas avanzados, el era tan bueno que nos hacía caso"

No es de extrañar entonces que los alumnos salgan con una educación tan pobre y que los docentes sean tan irresponsables e inconscientes a la hora de cumplir con su deber, el cual no es poca cosa, no señor; pues se trata de educar a la nueva generación de ciudadanos que pueden llevar a un país a esferas superiores de progreso no solamente tecnológico, social y económico, sino también (y quizás sea lo más importante) cultural y humano.

En nuestro país no nos inculcan con insistencia como debiera ser, esta gran verdad: Que sólo el trabajo arduo nos puede llevar a tener éxito en la vida, un éxito de verdad y con méritos, no con trampas ni atajos. En nuestro ambiente latino o al menos Boliviano, el que trabaja como burro es considerado "sonso" (tonto, idiota), pero el que logra más con menos esfuerzo (es decir, haciendo trampa o moviendo sus influencias), ése es el "vivo" (inteligente). Sin embargo, y esta es la diferencia: ESO NO NOS HACE COMPETENTES..., no nos hace mejores, más cultos, más capaces, más desarrollados, no nos hace más competitivos como profesionales y mucho menos como país. Hay una competencia a escala global, por si algunos todavía no lo han notado y sólo los países más industrializados y los más desarrollados la van a ganar. Es una cuestión de subsistencia; vivimos en una era tecnológica y hoy en día no basta que un país tenga muchos recursos naturales, no importa mucho el tamaño de su extensión territorial, su nombre o su ubicación geográfica. Nadie niega que estas cosas son todavía importantes, sin embargo el poderío económico y tecnológico son los que ahora definen el estatus de un país, el cual tiene una relación directa con el grado de desarrollo educativo y cultural de sus habitantes, su grado de progreso intelectual, ético y por qué no también, espiritual. Hay muchos países que son prueba de ello.

Las trampas y los atajos pueden conseguirnos buenos sueldos y buenos puestos en empresas privadas o públicas, pero no nos traen desarrollo humano y no va a lograr que nuestro país avance, no va a lograr que un día nuestro país pueda construir sus propias máquinas, sus propias herramientas, sus propias computadoras, sus propios aviones, sus propios satélites... Los países industrializados no hicieron "trampa" para lograr todo el conocimiento, avance tecnológico y desarrollo que tienen, sino que lo consiguieron a fuerza de trabajo arduo, sacrificio y compromiso de su gente y sus instituciones, inculcando día a día dentro de su sociedad y con la práctica esos valores. No creo que ninguna "civilización extraterrestre" haya secuestrado unos cuantos cientos de estadounidenses, europeos, asiáticos y de otras naciones desarrolladas, les hayan insertado en 30 minutos todo el conocimiento científico y tecnológico que ahora tienen, como si fuera un regalo de otro mundo (mala suerte para los latinos, africanos y otras culturas menos favorecidas).

A nosotros los latinos siempre nos gustan más los atajos, lo más fácil, lo que cueste menos pero que a la vez produzca el mayor rédito posible. Queremos graduarnos de la universidad, pero sin estudiar mucho... queremos construir un proverbial "hipercomputador cuántico programable mediante lenguaje funcional, alimentado con energía nucleónica e intefaz WiFi, Bluetooth y ZigBee" (no es en serio), pero que sea por favor sin leer esos engorrosos "datasheets", nada de investigaciones largas en bibliotecas, ni de aprender nuevas tecnologías porque cuesta mucho..., y que sea por favor en el menor tiempo posible..., porque nos urge tener el título de ingeniero en la mano para que la gente nos respete. No digo que los atajos sean malos, un verdadero atajo te ayuda a conseguir tu objetivo más rápido, pero para empezar la pregunta esencial es ¿cual es tu objetivo? Si es aprender y demostrar que sabes, para esto los atajos son muy escasos, pero si es "aparentar que sabes", para esto los atajos son muchos, variados y muy ingeniosos (y a la vez muy ingenuos).

Inflación Académica, Moneda Devaluada

En nuestro país se valoran más los títulos que la capacidad, el ingenio, la inventiva o la vocación por el emprendimiento. Es una costumbre social, es una costumbre familiar, es una meta personal y hasta es una política de estado, al menos indirectamente (las autoridades siempre hablan de apoyar al deporte, pero nadie apoya en serio a la educación tecnológica). Uno no va a la universidad a conseguir una educación, una profesión o una verdadera carrera (aquello que te apasiona, que puede ayudarte a ser una persona productiva, culta y en general un mejor individuo), uno va a la universidad a conseguir un título; luego después de obtener una licenciatura uno vuelve a la universidad para conseguir una maestría para ganar un mejor sueldo o para tener mejores oportunidades de "acomodarse"... ¿Y la innovación, el progreso, la creatividad, el ingenio? ¿poder decir: "esto lo hice con mis propias manos"?... No, esas cosas son pérdida de tiempo... sobre todo si no te pagan un buen sueldo.

Seremos verdaderos tontos si dejamos que nuestro país siga sumido en el atraso, el subdesarrollo y la dependencia. Seremos ciegos e ignorantes si no reconocemos que a veces somos un país mendigo. ¿Donde esta nuestro amor propio? ¿Quien no quiere sentirse orgulloso de su patria? ¿Quien no quiere que sus hijos se sientan orgullosos de su patria? ¿Quién no quiere que su país salga adelante? Pero esto no es gratis en ninguna parte del mundo, requiere sacrifico, trabajo arduo y compromiso. En esta era, en mi opinión la independencia de un país depende más de su cultura y su grado de desarrollo humano que de las armas o de su organización política interna (si no me creen piensen en lo siguiente: los países desarrollados son los que fabrican las armas y controlan la política mundial).

A una escala global uno no puede hacer trampa. O sabes o no sabes, o puedes o no puedes, o tienes dedicación y compromiso o no los tienes. No podemos hacer una "trampita" para llevar a nuestro país, como por arte de magia, al mismo grado de desarrollo que los países desarrollados; no, sino que vamos a tener que pagar el mismo precio que ellos pagaron y cuanto más antes estemos dispuestos a hacerlo, mejor. Para ello, un cambio me parece crucial en un país: un cambio del AMBIENTE; un cambio de mentalidad y actitud en la sociedad (nosotros somos la sociedad, cada uno) respecto al trabajo arduo, al compromiso, a la puntualidad y al cumplimiento y otras cosas más; un cambio cultural.

Al hablar de un cambio cultural no me refiero a abandonar nuestras raíces ni nada por el estilo, me refiero a cultivar valores que son universales. Ese tipo de valores harán que los profesores y estudiantes cambien su mala actitud hacia la educación, a su vez esto hará que la educación cambie en nuestro país para mejor, hará que el desarrollo de la profesión en general cambie también, nos dará más científicos e investigadores, más creadores e innovadores, nos dará gente más culta más capaz.

"A una escala global uno no puede hacer trampa. O sabes o no sabes, o puedes o no puedes, o tienes dedicación y compromiso o no lo tienes. No podemos hacer una "trampita" para llevar a nuestro país, como por arte de magia, al mismo grado de desarrollo que los países desarrollados"

Eso de que un país subdesarrollado como el nuestro "exporte cerebros" para mí, es una ilusión. Es más importante que el país exporte conocimiento tecnológico en vez de cerebros, pues "tener cerebros" no nos distingue en nada de otros países ¿verdad? Todos los países tienen "cerebros", a la fecha no sé de ningún país que esté interesado en importar "cerebros" debido a una carencia local de los mismos. Por eso la frase "nuestro país exporta cerebros" me parece más un consuelo de ingenuos que un logro nacional. ¿De qué le sirve al país una gran mente que vive y trabaja en otras latitudes del mundo? yo creo que de nada. A la gran mente en particular le sirve de mucho (¿quién no quiere disfrutar de los beneficios de una buena educación y un buen trabajo en otro país?), pero al país no le sirve de nada, a menos que vuelva y aporte al desarrollo del mismo. Por favor no me malentiendan, no se trata de criticar a la gente que vive y ha desarrollado una carrera en otros países por méritos propios, lo cual es perfectamente legítimo; pero seamos francos, sólo los que trabajan, invierten y retribuyen a la patria aportan de manera directa en el desarrollo y crecimiento de la misma.

Exportaremos cerebros de verdad cuando exportemos conocimiento tecnológico; cuando en Bolivia tengamos profesionales enteramente formados en el país, los cuales sean inmediatamente requeridos en otros países por su alto grado de formación y competencia, o cuando gente de otros países venga a Bolivia a formarse por el mismo motivo. Exportaremos cerebros cuando seamos capaces de desarrollar en nuestro país tecnología y ciencia de vanguardia (uf!); mientras tanto, cualquier otra cosa es sólo un falso consuelo para disimular la pereza y el conformismo. Eso es ser realmente ingenuo.

"a la fecha no sé de ningún país que esté interesado en importar "cerebros" debido a una carencia local de los mismos."

Volvamos a mi historia, brevemente...

Luego de varios años de luchar, repetir muchas materias en la universidad... dejar temporalmente la universidad... volver nuevamente a la universidad... varias veces..., finalmente logré graduarme hace algunos años atrás; traté de pagar "mi precio" conscientemente ¿por que? Porque mi sueño siempre fue aprender para luego crear, aún lo es; no sólo ganar mucho dinero (aunque para ello deba hacer un trabajo que no disfruto para nada), sino hacer aquello que me gusta (la electrónica y la computación siempre fueron mi pasión desde que tenía 13 o 14 años), aquello que me desafía, que me ayuda a ejercitar y mejorar cada día mis aptitudes y que al mismo tiempo me permita también contribuir con un granito de arena al progreso de mi país.

Moraleja

Finalmente, ¿hay una moraleja en todo esto? Para mí se resume en tres puntos:

  • La educación secundaria y preuniversitaria en nuestro país es deficiente por cualquier estándar nacional o internacional que lo midamos, siempre estamos "parchando" los huecos, postergando las verdaderas soluciones de fondo o peor aún ocultando las deficiencias y todos compartimos la culpa de ello, en mayor o menor grado.
  • Si un estudiante no toma conciencia por sí mismo y se preocupa de su propia educación y formación universitaria, nadie lo va a hacer por él. Si aspiras a una verdadera carrera profesional en el desarrollo, la investigación e innovación técnica o científica, PREPÁRATE MAS. Lo que aprendas en secundaria no va a ser suficiente, créeme ni siquiera lo que aprendas en la universidad lo será.
  • No hagas trampa, estudia. Nunca faltes a clases, resuelve todas las prácticas y ejercicios, cumple con todas las asignaciones, resuelve problemas extra, trata de hacer más que los demás, camina ese kilómetro extra, no pidas menos profundidad de enseñanza, pide más. Esfuérzate más de lo acostumbrado.

Muchos dirán "no todo lo que se ha dicho se aplica para todos, hay excepciones"; es cierto que hay excepciones ¿no las hay siempre? No nos preocupan las excepciones, nos preocupa la regla.

Muchos dicen "querer es poder" y con ese pensamiento caemos nuevamente en una actitud retórica hacia la vida. Yo creo que "querer es hacer", porque sólo cuando quieres algo profundamente lo realizas; cuando no lo realizas, quizás no lo deseabas tanto como creías. De nada sirve querer o desear algo todo el tiempo y nunca hacer nada para realizarlo; todos sueñan grandes cosas y tienen grandes deseos, e idealmente todos tienen la capacidad intrínseca de alcanzar sus metas (a no ser por causa de algún impedimento mayor) pero sólo pocos llegan efectivamente a hacer algo (todos quieren, todos pueden, pero no todos lo hacen). Por supuesto que a veces circunstancias ajenas a nuestro control no nos permiten realizar nuestros planes, pero yo creo que la mayoría de las veces es simplemente la pereza, el conformismo o la ignorancia, el no querer de una vez por todas "echar a andar el cerebro" pero en serio (y esto es una autocrítica, lo digo por propia experiencia).

Es mejor intentar y equivocarse que nunca haber siquiera intentado. Por supuesto tampoco se trata de "lanzarse al vacío" sin saber lo que uno está haciendo, hay que mirar a los grandes, escucharlos y aprender de ellos, hay que valorar la experiencia ajena, hay que fijarse puntos de referencia, hay que dar un paso a la vez sin desesperarse pero también hay que ser persistente. Si algo he aprendido es que en la vida, así como en la ingeniería casi cualquier problema se puede solucionar; con una buena capacitación, con empeño, perseverancia, paciencia, con mucho estudio y con el método adecuado.

Raúl Alvarez Torrico
www.TecBolivia.com

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